The election day

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The election day

Hoy es el día. Llevamos meses hablando de ello y, por fin, hoy sabremos quien estará al mando de Estados Unidos los próximos cuatro año. El día es frío en el estado de Nueva York, algo ventoso. Los colegios electorales llevan toda la semana abiertos y las colas han sido interminables. Más de dos horas para votar en muchos casos debido a la pandemia.

Las niñas dedicaron el día de ayer en la escuela a hablar de las elecciones y sus detalles. Les hablan del sistema electoral, de la democracia, de los candidatos, de la Casa Blanca. Y les preguntan qué harían si fueran presidentes.

La democracia en Estados Unidos es absolutamente estable. Siempre, pase lo que pase, el proceso electoral tiene lugar cada cuatro años. De ahí la importancia del papel del vice presidente. Si a Biden le sucede algo, le sustituirá Kamala Harris hasta que se complete el mandato. Si a Trump le pasa algo, sería el turno de Mike Pence. Las elecciones siempre son en noviembre, y la toma de posesión del cargo, a final de enero. Tanta estabilidad, viniendo de España, me resulta envidiable.

 

Mi barrio

Mi vecina Marcia votó hace cuatro días. Debido a la pandemia se ha habilitado el early voting. Dos horas estuvo esperando para poder echar su papeleta. La mayor parte del tiempo a la intemperie. La semana ha sido fría y lluviosa por lo que ir a votar debía ser casi como un acto de fe. Ella cree firmemente que esta será una elección histórica y que muchísima gente votará. Desde luego la movilización es impresionante. Marcia cree que América necesita un cambio y está seguro de él. Su marido Delaware no lo ve tan claro. Esta pareja de afroamericanos lleva casi tres décadas viviendo en el barrio y como buena parte de los vecinos de Glenwood lake tiene en su front yard el cartelito de apoyo a la pareja Biden-Harris.

En Nueva York no hay duda de que ganará Biden. Este es territorio demócrata y no está previsto el cambio. Pero todos tienen miedo de que, aunque las encuestas a nivel federal son favorables a Biden, se repita lo que sucedió con Hillary Clinton y que la presidencia se la acabe llevando el republicano.

 

Mis conocidos

Mi amiga Elliot lleva meses haciendo campaña activa en sus redes sociales en favor de Biden. Su odio a Trump es inmenso y su decepción en caso de que vuelva a ganar sería infinita. Con motivo de la pandemia regresó con su familia desde Monterrey a su Oregón natal. Es consciente de que su estado, aunque pesa poco, es uno de los que podría caer de ambos lados. El supremacismo blanco tiene mucha fuerza ahí, y ha sido uno de los escenarios más cruentos de los enfrentamientos con los Antifa.

Meghan está en Bolivia, en La Paz. Su marido trabaja en la embajada. Fueron destinados allí hace más de un año, aunque ella y las niñas tuvieron que ser evacuadas a Estados Unidos al poco de instalarse por los disturbios que hubo en el país en el anterior proceso electoral que llevó a Evo Morales al exilio. Originaria de Wisconsin, del lake Geneva, es el prototipo de mujer demócrata absolutamente anti Trump. Madre de tres hijas, su lucha es por los derechos de la mujer y por la igualdad de oportunidades de todos los americanos.

 

La elección sigue abierta

Y a pesar de que en mi entorno todo suena a demócrata, Estados Unidos es un país inmenso e imprevisible. Y eso se ve en las redes sociales, en los chats del barrio, en los cartelitos que cada vecino coloca en el jardín. Y es que hay zonas, incluso en NY, en el que el apoyo a Trump es amplio.

El resultado final dependerá de mil factores. De la movilización del voto afroamericano, de si los latinos van o no a votar. Y de, en caso de que vayan, por quien se decanten. Y es que a pesar de la verborrea trumpista anti México, muchos latinos desconfian de los demócratas y de la tecnocracia de Washington que encarna Biden.

 

Los suburbios y la religión

Uno de los fantasmas que Trump agitaba durante la campaña electoral era el de la destrucción de la vida en los suburbios que encarna el sueño americano. Una vida tranquila de casa unifamiliar con front y back yard, y bandera americana ondeando en la entrada. No es una vida de rico, sino de gente de clase media. Muchos latinos la han alcanzado ya. Gente que lleva a sus hijos al colegio público, que disfruta de sus cervezas y barbacoa los domingos, que hace sus propios arreglos en casa y que trabaja incansablemente para pagar las facturas. En el programa de Biden se aprueba la recalificación de zonas exclusivamente de vivienda unifamiliar permitiendo la construcción de apartamentos para gente con pocos recursos. Simplemente ese detallle puede hacer que  miles de personas decidan optar por el republicano.

El tema religioso también es muy relevante. Y es que América es sorprendentemente religiosa. Y no sólo en el sur o en las zonas rurales. Ese votante religioso siempre se sentirá más cómodo con el conservadurismo republicano que con la progresía demócrata.

Estados Unidos es un país lo suficientemente grande y complejo como para ser cauto y no adelantar resultados. Cada individuo vota movido por la razón más heterodoxo.

En cualquier caso me sorprende que los demócratas hayan puesto como candidato a un hombre de casi 78 años que difícilmente pueda transmitir el entusiamo que despertó Obama en su día. Y que del lado republicano se apueste por un personaje como Donald Trump.

 

Desde España y Europa

En España no somos capaces de ver los matices. Trump no nos gusta y destacamos todos sus defectos. La prensa reduce al voto trumpista a hombres blancos con pocos estudios. Pero desgraciadamente solo con ese apoyo no consigues la presidencia. Se necesita más. Y es que Trump tiene más.

En Europa se ansía la victoria de Biden porque eso sería el retorno a la cortesía y las buenas maneras diplomáticas. Pero se sabe muy bien que la situación es lo suficientemente compleja como para que las tensiones perduren. El tablero mundial está muy agitado y nadie quiere perder posiciones.

En cualquier caso, como ciudadana extranjera viviendo en Estados Unidos espero que gane aquel que mejore las relaciones entre Estados Unidos y Europa, y favorezca la cooperación multilateral. Espero que gane quien vuelva colocar a Estados Unidos como faro en la defensa de la democracia y las libertades. Y, o mucho me equivoco, o ese candidato es Biden.

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