Michoacán y Querétaro: epicentro de México

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El corazón de México late en el centro. Concretamente en los estados de Michoacán, Guanajuato, Querétaro, estado de México, Puebla o Oaxaca. Todos ellos son inmejorables representantes del México mestizo fruto de la unión del indígena, o lo indígena, y lo español.

Todos ellos tienen unos centros urbanos con una valiosísima arquitectura colonial que da buena muestra de que la Nueva España no era una provincia cualquiera en el tinglado del imperio español.

En todos ellos verás también el peso del mundo indígena y su cultura propia.  Y constatarás que, a pesar de los 200 años de independencia, los problemas de integración de estas comunidades en la república mexicana son muy llamativos.

Nuestro viaje no visita desgraciadamente tantos estados. Comienza en Querétaro y se prolonga hacia Michoacán. Queda alguna asignatura pendiente pero resulta suficiente para conocer más profundamente México.

 

Querétaro

El centro de Santiago de Querétaro resulta llamativo por su exquisito cuidado y pulcritud. Desgraciadamente México tiene un largo camino por recorrer en ese sentido pero el caso de Querétaro es claramente una excepción.

El paseo por las calles peatonales ubicadas en el casco antiguo es algo casi mágico. Con razón es Patrimonio de la Humanidad. Esa belleza se mezcla con el sabor de los puestos de tacos, comida y artesanía local regentados por indígenas.

Merece la pena detenerse en la casa de la Marquesa, en la calle Madero, donde nos paramos a desayunar. Casona del s XVII actualmente alberga un hotel y es una digna muestra de la belleza de la arquitectura colonial.

Pero son innumerables las paradas obligadas. Todo el camino desde el jardín de Guerrero hasta el Convento de la Santa Cruz, pasando por la plaza de Armas, está lleno de sabrosos rincones. 

Querétaro vive una importante pujanza económica y es un lugar clave en la historia mexicana. Aquí se fraguó la famosa Conspiración de 1810, se fusiló a Maximiliano de Habsburgo años más tarde y se redactó, a principios del s. XX, la constitución vigente.

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Abandonamos Querétaro con un sabor de boca inmejorable y nos dirigimos hacia Morelia, la capital de Michoacán. El trayecto el coche es de aproximadamente  dos horas. La carretera es buena.

 

Morelia

Directos vamos a Tata mezcalería, lugar elegido para comer. Todo un acierto. Un local con encanto que pretende homenajear a artesanos y agricultores que con su trabajo nos regalan un pedacito de tierra. La comida de autor deliciosa  y el ambiente inmejorable. Además hay una larguísima carta de cocktails que nos animan de lo lindo

En Morelia a pesar de todas las recomendaciones de hoteles (Hotel de la Soledad, Cantera 10…) optamos por uno alejado del centro. Morelia es una ciudad con muchísima animación y el centro suele ser bullicioso. Amantes de la tranquilidad como somos decidimos que lo mejor es alejarse.

Acabamos en un hotel boutique maravilloso, el Maja Hotel. Está en el centro de Morelia pero en una de las lomas. Tiene el inconveniente que para moverte necesitas transporte pero, eso sí, el silencio nocturno y la vista de la catedral en la distancia nos compensan con creces. La decoración exquisita, el desayuno inmejorable y las habitaciones tremendamente cómodas.

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Piscina Hotel Maja

Las dos reseñas anteriores dejan entrever lo que es Morelia. Una ciudad con mucho encanto y una interesantísima vida cultural. No en todas las ciudad de México encuentras con facilidad tantos locales atractivos. En Morelia hay muchos rincones mágicos.

La primera noche encontramos un gran gentío apostado frente a la catedral. Va a dar comienzo un espectáculo de luz, sonido y pirotecnia abierto al público para regocijo de locales y visitantes.

 

Morelia y el movimiento independentista

Morelia también es cuna del movimiento independentista de principios del sXIX. y aquí también tuvieron lugar algunos de los episodios más importantes de ese período. Asimismo, tanto Morelia como Querétaro son dos joyas del arte colonial español. No es una coincidencia.

No hay que olvidar que el independentismo no vino promovido por los indígenas sino por los criollos, por los descendientes de los españoles ya nacidos en México. Estos, cansados de que el virreinato de la Nueva España no ocupara el lugar que consideraban que debía ocupar en el Reino de España, decidieron romper con la metrópoli.

De ahí que un paseo por Morelia y por las casas de los líderes independentistas devenga en un paseo por las casas más espectaculares de la ciudad. La mayoría de ellas ubicadas a los alrededores de la catedral, como la casa del cura Morelos.

El restaurante La Conspiración de 1809, de visita obligada, simboliza todo ese movimiento que inició José María de Morelos en 1810. En honor a Morelos se bautizó a esta ciudad, anteriormente conocida como Valladolid.

 

Como joya del arte colonial Morelia alberga más de 200 edificios coloniales catalogados y en perfecto estado. La avenida Madero, donde se ubica la catedral es un verdadero alarde del arte español. Pero son cientos las calles que merece la pena de recorrer. Allí se encontrarán colegios, iglesias, edificios públicos o incluso la universidad. Y es que Morelia representa también, mejor que ninguna otra ciudad, la fuerza de la Iglesia y las órdenes religiosas en el proceso de colonización. A pesar de los abusos que se cometieron la preocupación por la educación de los indígenas estuvo presente desde el primero momento como muestran los edificios que se construyeron.

 

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Michoacán

La acción de los españoles no se limitó a Morelia. Michoacán es la tierra de los michoacanes o purépechas. Indígenas pescadores y artesanos a quienes se les enseñaron nuevas técnicas para mejorar sus artesanías. El religioso Vasco Quiroga tiene mucho que ver en ello. Hoy en día queda una importante ruta artesana que abarca las poblaciones de Pátzcuaro, Santa Clara del Cobre, Quiroga o la que era la capital purépecha, Tzintzuntzan.

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Uruapan y Angahuan

Merece la pena darse un paseo por todas ellas y prolongar el recorrido hasta Uruapan y Angahuan. Aquí nos encontramos en el corazón del mundo aguacatero. Otro mundo con una triste lacra actual, la violencia. México es el principal exportador de aguacate y la zona de Michoacán es la gran mina del oro verde. Los cárteles se han encargado de controlar también este próspero negocio. En toda esta zona la mayoría de pueblos carecen de la belleza de Morelia pero sí encuentras pequeñas joyas y adentrarse en el mundo indígena siempre resulta interesante.

 

San Juan de Parangaricutiro

Cerca del pueblo purépecha de Angahuan, rodeado de campos de aguacates, se encuentran los restos del pueblo de  San Juan de Parangaricutiro, sepultado por el volcán Paricutin a mediados del sXX. Accedimos a él a caballo, como en las películas. Aunque carece de interés histórico es realmente pintoresco el paseo por el mar de lava y la vista de los campanarios de la iglesia sepultados.

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La Monarca

La mariposa monarca es también protagonista en Michoacán. Y los más espectaculares santuarios se encuentran en la zona occidental, casi en el linde con el estado de México. La vista de millones de mariposas entre los meses de noviembre y marzo, emigradas desde Canadá, no tiene desperdicio. De hecho esta Reserva de la Biosfera también ha sido catalogada como Patrimonio de la Humanidad.

 

El Día de Muertos en Michoacán

Pero sin duda lo más famoso de Michoacán es el Día de Muertos. Nuestra visita se produjo dos semanas antes del gran día. No era el momento álgido pero disfrutamos de un ambiente especial.

En el Día de Muertos, las islas del lago Pátzcuaro se llenan de misticismo y los familiares esperan la llegada de sus seres queridos desde el más allá. Preparan comida, levantan altares, adecentan las tumbas, encienden hogueras en los camposantos, velan toda la noche y bailan la danza de los pescadores para honrar a los que se adelantaron en el viaje.

 

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