Fall in New York

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El otoño

Llega el otoño. Los árboles mudan sus hojas a una variedad casi infinita de colores. El rojo fuego es el que más me impresiona. Un rojo intenso como de puesta de sol o de brasa de chimenea. Las temperaturas también se desploman. Hoy hemos amanecido por debajo de los 10 grados y no subirá más allá de 12. Para el viernes está previsto que incluso puedan caer algunos copos de nieve porque llegaremos a cero grados. Todavía no hemos alcanzado noviembre. El invierno, sin duda, promete.

Halloween a la vuelta de la esquina

No lejos de donde yo vivo se encuentra Sleepy Hollow. En ese lugar, junto al Hudson,  Washington Irving ubicó hace dos siglos su famosa historia del jinete sin cabeza, ¨La leyenda de Sleepy Hollow¨. Recuerdo de pequeña como me atemorizaba incluso la versión de Disney, especialmente el momento en que Ichabod Crane debía adentrarse en el bosque para regresar a su casa. Se me ponían los pelos de punta.

Nos acercamos a Halloween, la fiesta más tenebrosa y, a la vez, adorada por los niños. Brujas, zombies, fantasmas o lápidas… la salvaje naturaleza del lugar y el aumento del frío son el setting ideal para una historia de terror. Las casas lucen sus tétricas decoraciones. Comienzan los concursos de calabazas y se elaboran los Jarck O´Lantern, las calabazas iluminadas por dentro, que introdujeron los irlandeses. El próximo sábado 31 de octubre tendrá lugar el famoso Trick or Treat que ni la pandemia podrá parar, aunque sí modificar.  En casa veremos ¨La leyenda de Sleepy Hollow¨, versión Disney, y nos contaremos spooky stories.

 

Aprendiendo algo de Historia

Mi hija, que está en quinto grado, me está enseñando muchas cosas de la historia de Estados Unidos. Al parecer la ruptura de Enrique VIII con la iglesia católica animó a algunos puritanos ingleses (pilgrims), en su aventura de cruzar el océano en el Mayflower para asentarse en Plymouth. Su destino era Virginia, con tierras más aptas para el cultivo, pero acabaron en el rocoso Massachusetts. Las pasaron canutas porque al ser casi todos londinenses no eran granjeros y no sabían cosechar. Fue gracias a la ayuda de los nativos americanos que esas familias pioneras consiguieron sus primeras cosechas. Se dice que el primer Thanksgiving, agradeciendo a Dios los frutos obtenidos, se celebró conjuntamente con alguna tribu de nativos americanos. Luego las relaciones no serían tan amistosas.

¿Cómo va la ciudad?

NYC, con la excepción de Central Park, sigue a medio gas. Comienzan a reabrir algunos cines, museos y los restaurantes aceptan sus primeros clientes en el interior, un 25% del aforo. Pero con el COVID en aumento sigue habiendo una gran cantidad de rascacielos de oficinas vacíos. Los sentimientos son encontrados pero la reducción de tráfico y agitación la hace más habitable.

En estos tiempos, la vida en los suburbios está ínfinitamente más cotizada. El teletrabajo ayuda a que muchos decidan instalarse, sine die, en las afueras. Te da más opciones, sobretodo con niños, y respiras naturaleza en cada esquina.

América continente de extremos

Ya decía Attemborough que América es un continente de grandes contrastes. Aquí la naturaleza es más salvaje que la de Europa. Heladas, huracanes, tornados, terremotos… la variedad de fenómenos meteorológicos, geológicos o naturales, en el sentido amplio, son infinitos. Los árboles son más altos, las plantas más salvajes y encuentras vida animal por todos lados.

Cerca de casa tenemos un lago, a él se acercan a menudo ciervos. También los vecinos hablan de algun zorro que puede merodear por los alrededores. Las ardillas, y todo tipo de simpáticos roedores, son omnipresentes.

Al poco de llegar decidí ponerme manos a la obra en la remodelación de mi ¨salvaje¨ backyard. Quise retirar toda una zona de arbustos para despejar la vista desde la cocina hacia el jardín trasero. Siendo novata en los temas de jardinería, y con el calor del verano, no cubrí debidamente mis brazos y, sin darme cuenta, me tocó una hiedra venenosa (Poison Ivy) que me estuvo torturando con picores y ampollas durante más de un mes. Yo no sabía ni que existiera ese tipo de hiedra, pero al parecer es muy frecuente.

 

Mi pequeña burbuja

Al vivir fuera de la gran ciudad, el aislamiento inherente a la pandemia ha hecho que tenga la sensación de vivir en una pequeña burbuja. En esa burbuja están Gauden y mis hijas. También se encuentra mi casa, el jardín, algunos paseos en bici o caminatas por el bosque, algún helado, alguna compra por internet, alguna nueva receta, serie, película o libro… No hay mucho más. Familia, casa, deporte y naturaleza. Me gusta mi pequeña burbuja, no es apasionante, todo es previsible, pero me siento bien ahí. A veces siento como si hubiéramos vuelto un poco al siglo pasado. El sistema de semi homeschooling que sigue la escuela de las niñas ayuda a ello.

En Navidades, en principio, iremos a España. Ya tenemos los billetes, veremos si podemos llegar. Si lo conseguimos, saldremos durante un par de semanas de nuestra burburja.

En bici por Central Park

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