Mis celebraciones del Día de Muertos

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Todo comenzó con un cuento de Disney

Han pasado ya varias semanas desde la celebración del día de Muertos pero no quería dejar pasar la ocasión para escribir unas líneas al respecto.

Mi primer contacto con el día de Muertos tuvo lugar hace algo más de un año cuando en México se estrenó la película de Disney Coco. Como toda buena mamá acompañé a mis hijas al cine y me quedé absolutamente prendada de esa tradición. Disney hizo coincidir el estreno en México con la celebración del día de Muertos y nada más salir del cine decidí que yo también montaría un altar.

Compré cempasúchil, la flor típica de color naranja y fuerte aroma que indica el camino a las almas del inframundo hacia el mundo de los vivos. Fui al mercado Juárez con varias amigas a comprar Catrinas, calacas y calaveras de azúcar. Y conseguí papel picado de Puebla a través de otra amistad.

Con todos los elementos decorativos en el zurrón empecé a buscar fotos de mis abuelos y otra gente cercana ya fallecida.  Interrogué a mis padres sobre los alimentos preferidos de mis antepasados para colocarlos a modo de ofrenda en el altar. Y me puse manos a la obra.

Obviamente mi altar resultó muy modesto comparado con lo que algunas familias montan pero me pareció una manera buenísima de recordar a personas que ya nos han dejado. Mis hijas, al ver esas fotos, empezaron a preguntarme por todas esas personas. Especialmente por sus bisabuelos, a los que ellas nunca conocieron. Y se creó una buena ocasión para compartir recuerdos familiares que no olvidarán.

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Ha pasado ya un año desde aquel primer altar y este año no fue necesario ver Coco. La tradición ha llegado a casa para no irse.

 

La muerte y la vida, dos caras de la misma moneda

En España el 1 de noviembre también se honra a los difuntos y suele ser el día en el que los cementerios están más vistosos. Pero en México se va mucho más allá. Este año además del altar hemos incorporado la visita al cementerio. El que queda más cerca de casa es el Valle de La Paz de San Pedro. Todo un acierto. Había muchas actividades para niños, exposición de alebrijes, feria gastronómica y de artesanías, obras de teatro, degustación de pan de muerto y chocolate caliente, degustación de tequila, disfraces de muerto, desfile…

Mexico asume la muerte como una etapa más de la vida y aunque también encuentres gente triste rodeando la tumba de un ser querido, se evoque la figura de la Llorona como representación de la madre desesperada que ha perdido a sus hijos o se te rompa el alma cuando ves la foto de una niña de seis años en el centro del altar del colegio, la ausencia de tabú sobre la muerte le da una connotación diferente. El día de Muertos se convierte en una respetuosa celebración de la Vida y de la Muerte como parte de un todo.

Origen azteca

La tradición del día de Muertos proviene de la cultura azteca en cuyo calendario había numerosas fechas señaladas para honrar a los difuntos. Con la llegada de los españoles y la posterior evangelización esas creencias fueron transformándose pero no desaparecieron. Actualmente las celebraciones se llevan a cabo los días 1 y 2 de noviembre. El 1 para los niños muertos y el 2 para los adultos. Pero la preparación de los altares se alarga durante el mes de octubre. Se arman arcos para coronar los altares utilizando el cempasuchitl; se ponen velas para iluminar el camino marcado también por esa flor; y se representan todos los elementos: la tierra a través de la comida que se coloca para los muertos, el viento mediante el alegre y colorido papel picado, el fuego con las velas y el agua mediante un vaso con agua para la purificación de las almas.

Es manjar típico es el delicioso y dulce pan de muerto: redondo como el ciclo de la vida, coronado por lo que representa el cráneo y los huesos del difunto.

También son importantes las calacas, las catrinas, los alebrijes… Todo un mundo fantástico de supersticiones. Cada uno monta el altar un poco a su manera pero son bellísimos y todos recuerdan que la muerte no es más que una parte de la vida.

 

La mariposa monarca

Por último añadiré que se tiene la creencia de que la mariposa Monarca, que en estas fechas visita México desde el norte del continente, no es más que el alma del muerto visitándonos desde el más allá. Y cuando ahora veo el maravilloso espectáculo de la llegada de la Monarca no puedo dejar de pensar en esas almas de todos aquellos que nos han dejado.

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