Cruzamos al norte: de Little Rock a Harrisonburg (parte II)

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Un nuevo día

Con las luces del nuevo día los males de la noche anterior parecen más pequeños. El haber descansado, sin duda, ayuda. El aire acondicionado sigue sin funcionar. No ha habido milagro. ¡Qué le vamos a hacer! Aun quedan 2000 km hasta NY. Al mal tiempo buena cara.

Son las 6.15 de la mañana cuando abandonamos el hotel. Por suerte el resto del camino no transcurre por territorio texano. Arkansas amanece con 18 grados. Siento hasta frío.

De Little Rock a Memphis: Arkansas

Tomamos la carretera nuevamente. Ahora la I 40 rumbo a Memphis, hogar de Elvis Presley y cuna del Rock&roll.

Arkansas es un estado muy agrícola. Predominan los campos cultivados pero también hay bonitas arboledas y el terreno gana cierta altura y sinuosidad. Infinitamente más bonito que Texas. De Arkansas son los Clinton como indican los carteles de la carretera.

Dos horas separan Little Rock de Memphis. Se pasan volando y casi sin darme cuenta veo que su downtown aparece en el horizonte. Es, sin duda, la ciudad más bonita que hemos visto hasta ahora. Para llegar a ella cruzamos un puente de hierro sobre el río Mississippi. A medio puente entras en Tennessee. El paisaje es precioso. El río envuelve la ciudad.

El milagro ocurre en Tennessee

Nuevo cambio de estado. Ya estamos en Tennessee. Las ventanas van, a estas alturas, completamente bajadas. La temperatura del coche es buena. Nos hemos acostumbrado a la nueva normalidad y el ánimo vuelve a volar alto. La buena música acompaña.

Con Memphis en el retrovisor ponemos rumbo a Nashville, cuna de la country music. Tennessee es, sin duda, un estado muy musical porque también es famoso por el blues y el soul.

A las 11.15 cruzamos Nashville. Nada reseñable más allá del infinito número de emisoras country del dial.

La temperatura sube. Estamos a 36 grados. Las ventanas abiertas resultan insuficientes. El tema se pone serio.

Y justo cuando estábamos a punto de desmayarnos por el calor acontece el milagro. ¡Aleluya! El aire acondicionado VUELVE A FUNCIONAR. Alegría desbocada. Risas de emoción. Subimos las ventanillas inmediatamente. Y nos regocijamos de las modernidades del siglo XXI.

Parece que el mecánico de la noche anterior, el buen samaritano que nos ayudó con el gas y que nos vaticinó impertérrito un «You’re fucked» que pasará a los anales de la historia, llevaba alguna cerveza de más y le puso demasiado gas al coche. ¡Qué peligro lleva el alcohol! Estamos tan contentos que no se lo tenemos en cuenta.

Seguimos adelante muy animados por el cambio de nuestra suerte. Ahora a por Knoxville. Tennessee me está encantando. La carretera, rodeada de frondosas arboledas, sigue un curso sinuoso entre colinas. Se parece a Arkansas pero la naturaleza es aún más generosa.

Nos estamos adentrando en los montes Apalaches que cruzan de Alabama hasta Canadá. El verde es intenso y el agua abundante. Pasamos el Mississippi, el Tennessee, el Cumberland, el Clinch… Aparecen algunas nubes densas, blancas, que parecen hechas de algodón. Sus formas caprichosas me hipnotizan. El cielo, límpido, parece infinito.

Virginia

Desde Knoxville, y habiendo pasado otro Monterey, seguimos rumbo a Bristol. Poco antes de la señal de Bristol entramos en Virginia. Otro estado palomeado.

Seguimos sin abandonar la I-81. Aquí se la conoce como la Lee Highway en honor al general sureño de la guerra de secesión. El paisaje sigue siendo precioso. Los Apalaches nos acompañarán durante todo el cruce de Virginia. A lado y lado de la carrretera van apareciendo campos cultivados, bonitas granjas de madera blanca con ganado y bosques. El cielo es espectacular.

Prolongamos el Shenandoah valley, escenario de enfrentamientos durante la guerra civil. En un momento dado pasamos el desvío hacia Charleston y yo me acuerdo de Clark Gable y de «Lo que el viento se llevó».

Ya anocheciendo, sin sorpresas desagradables y con 1450 km a nuestras espaldas paramos en Harrisonburg. ¿Aquí no había un asentamiento amish? Google me lo confirma pero no vemos a ninguno. Deben estar durmiendo. Nosotros estamos agotados y vamos a hacer lo mismo. Mañana toca conquistar Nueva York.

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