Ahora sí… de salida

Un comentario

Cuando aterricé en Monterrey, hace ahora casi tres años, sabía que mi estancia tenía fecha de caducidad porque así es la vida del diplomático. Vas de un lado para otro con la casa a cuestas, conociendo nueva gente y dejando a otra tanta en el camino.

Y aquella ciudad que en agosto de 2017 me parecía inhóspita, extraña, llena de coches y extremadamente calurosa, se ha ido convirtiendo, gracias al cariño de un montón de personas, en mi hogar.

 

Tres años en el norte de México

Han pasado tres años y cientos de aventuras que ahora toca empacar junto con mis maletas. Un suspiro, en realidad. Preparo mi salida con el corazón encogido y los sentimientos encontrados. El futuro en Nueva York me resulta emocionante, pensar en lo que dejaré atrás en México me entristece, y el presente va demasiado rápido.

Tan rápido va todo que no tengo casi ni tiempo para reflexionar sobre lo que está sucediendo. Quizás sea incluso mejor así. Porque un cambio de destino en tiempos de coronavirus es un «más difícil todavía«.

Sé que no nos daremos ni cuenta y estaremos instalados en NY. Y todo lo que ahora parece complicado, ya será tarea realizada. Posiblemente será entonces, con mis hijas en la nueva escuela y Gauden en el trabajo, cuando pase mi duelo por haber dejado atrás a mi México lindo y querido. Ahí me daré cuenta de buena parte de lo que vivo ahora y habré de comenzar, una vez más, la reconstrucción personal.

 

Mi ciudad de las montañas

Entonces extrañaré no tener a mi alcance a mis amigas del chat gourmet, a mis compañeras del Diplomado, a Melissa, a Gaby, a Sofía, a Mariana… a tantas amistades mexicanas. Con ellas he compartido sentimientos, inquietudes, frustraciones y miedos. Y se hará más vivo el recuerdo de la ciudad de las montañas, y de todas las personas que me han acompañado estos años, que me han ayudado a crecer como persona, y a las que llevo en el corazón.

Y cuando las eche mucho, mucho… pero mucho de menos, porque soy una persona a la que le gusta sentir cómo la nostalgia corre por sus venas, me pondré la recopilación de guitarra mexicana que me pasó Yenny y pensaré en mi ciudad de las montañas.

 

El punto final

Nunca se me olvidará, poco después de Semana Santa, cuando Dr. Adams, el director de la escuela, anunció que no se retomarían las clases este curso. Para mí fue un punto final. Me quedé bloqueada. Y comencé a llorar. «Entonces… ya está»- me dije. Aunque era previsible, una despedida escolar tan temprana, me cogió desprevenida. Algo cambió entonces. Tras ese anuncio muchos extranjeros optaron por regresar a sus países de origen ya que el curso seguiría exclusivamente online. Nosotros nos quedamos.

En aquel momento todo iba más lento. El mundo se había parado. Todo era incertidumbre. No veíamos a nadie. No salíamos. No teníamos confirmación de destino. En España sólo se hablaba de muertos y contagiados por el virus. Y la administración estaba completamente bloqueada. Todo resultaba descorazonador.

 

Vuelve la locura

Pero ha sido comenzar la desescalada en España y regresar al ritmo trepidante de siempre. La vida sigue, con o sin virus. Ayer nos confirmaron el destino. Nueva York nos espera a final del verano. Ahora toca organizar la mudanza, los visados, los nuevos pasaportes, los billetes de avión, la búsqueda de casa, los colegios, las inscripciones, el traslado del coche… Hay miles de cabos sueltos. Y todo ello con la constante amenaza de la cancelación de vuelos y la vuelta al confinamiento. A eso le añadimos el homeschooling de todas las mañanas y la organización de alguna despedida, aunque sea modesta y en petit comité. Y es que el coronavirus también ha trastocado esto último. 

 

Hasta la vista mejor que adios

Ya antes de Navidades, empecé a planear con Melissa y Gaby cómo sería mi despedida. La dibujaba como un gran encuentro entre amigas al exçstilo mexicano. Un momento emotivo para agradecer lo mucho que la gente de aquí me ha dado. Lo feliz que me siento de haber tenido la suerte de conocer Monterrey y México, sus defectos y sus virtudes. Y sin duda, lo mejor es su gente. Buena gente, buenísima gente.

Con las amigas planeamos también un viaje a la Isla del Padre, y no sé cuantos playdates con las niñas. Pero llegó marzo y todos nos confinamos. Y aunque algo más relajados, así seguimos. Casi todos los planes se vinieron abajo.

Ahora siento como si mi salida de México fuera por la puerta de atrás, y sin hacer demasiado ruido. Posiblemente sea mejor. Me gusta la idea de que, de esta manera, no es una despedida, sino simplemente un hasta la vista. A fin de cuentas seguiremos tres años más en América.

Singular: 1 comentario en “Ahora sí… de salida”

  1. Eres única e irrepetible, vaya que dejan un gran vacío … se convirtieron en mi familia … siempre los esperaremos con los brazos abiertos …. Martinica & Martinica vaya islas …. y juntas ✅😍

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