Acción de Gracias

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Origen

El día de Acción de Gracias es una tradición protestante celebrada por las primeras comunidades de puritanos que se instalaron en Plymouth, Massachusetts, procedentes de Inglaterra hacia 1620.

Estos primeros peregrinos, cuyos asentamientos son el origen de los Estados Unidos, consideraban que los gastos ocasionados por la Iglesia Católica para la celebración de las fiestas religiosas, entre ellas la Navidad, eran excesivos y abogaban por unas fiestas más austeras en las que el ayuno y el agradecimiento a Dios fueran el centro. Todo en la línea de la Reforma Protestante que vivía Europa.

Pero la inhóspita vida en el nuevo continente, donde la subsistencia no era evidente, hizo que esa tradición ganara fuerza. La celebración más emblemática de aquellos primeros tiempos, conocido como el Primer Día de Acción de Gracias, tuvo lugar hacia 1621 cuando los puritanos compartieron los frutos de su primera cosecha con los indios Wampanoag en agradecimiento por  haberles enseñado técnicas de caza y cultivo.

La tradición de Acción de Gracias se extendió por buena parte del territorio americano y se convertiría en Fiesta Nacional de los Estados Unidos a finales del s XVIII, una vez alcanzada la independencia del Reino Unido.  Canadá, Brasil y algunas islas del Caribe lo celebran también con gran entusiasmo pero en diferente fecha.  Mientras que en Estados Unidos y Brasil tiene lugar el cuarto  jueves de noviembre, en Canadá es el segundo lunes de octubre.

 

La celebración actual

Hoy en día Acción de Gracias ha trascendido su origen religioso. Se ha convertido en una fiesta de recogimiento familiar en el que se demuestra agradecimiento a la vida:  por existir, por tener salud, por estar juntos, por gozar de una situación privilegiada o por haber conseguido un buen trabajo. El espectro puede ser amplísimo. Se da las gracias por lo grande y por lo pequeño.

La familia se reúne en torno a la mesa para compartir los alimentos típicos de la celebración como el pavo relleno con salsa de arándanos, el puré de patatas, el boniato, el pan de maíz  y la tarta de manzana. Y en Estados Unidos es el verdadero momento de unión familiar muy por encima del de las Navidades.

En las escuelas, los niños se cogen de las manos en torno a una mesa engalanada para la ocasión y agradecen de viva voz algo de sus vidas. Salud, familia, amigos y hogar son las palabras más repetidas.  Se trata de un extraordinario ejercicio educativo para establecer las prioridades en la vida. Un momento que busca alejarse del consumismo reinante para dar protagonismo a lo verdaderamente importante.

El agradecimiento tiene, además, un gran poder terapéutico y es uno de los elementos fundamentales de la felicidad. Dar las gracias tiene la capacidad de hacer sentir bien tanto al que las expresa como al que las recibe. Cuanto más agradecido te muestres en la vida por las grandes y pequeñas cosas de las que gozas, por todas las personas que te rodean, te quieren y te ayudan, mejor te sentirás.

Mucho debemos aprender de esta tradición americana que pone el acento en algo tan al alcance de todos nosotros, y a menudo poco frecuente, como el dar las gracias.

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