De Perpignan a Monterrey

Fue en el mes de enero de hace exactamente un año cuando iniciamos en casa los debates sobre cuál sería nuestro siguiente destino. En aquellos momentos estábamos en Perpignan, donde llevábamos ya casi tres años, y mi marido, que es una lagartija, necesitaba moverse. Como madre de dos niñas de por entonces 3 y 6 años me mostraba más conservadora y no veía demasiado las virtudes de trasladar a la familia con tanta premura.

-¿Por qué no nos quedamos un año más en Francia, las niñas están integradas y nosotros no estamos mal?- le comentaba yo a mi marido.

Pero él no lo veía nada claro. Y no es que estuviera a disgusto en Perpignan. Ni mucho menos. Simplemente le había picado ya el bicho que ataca a los diplomáticos: había llegado la hora de moverse.  Perpignan es un lugar muy cómodo para una familia y nos sentíamos muy a gusto allí pero a veces resultaba aburrido. Por otro lado queríamos que las niñas cursaran sus estudios en inglés y no en francés, y Perpignan no ofrecía ninguna alternativa en la lengua de Shakespeare. Cuanto más demoráramos el cambio más complicado se les haría a ellas la nueva adaptación.  Coincido con mi marido en que el principal atractivo de la vida del diplomático es el de vivir diferentes vidas en una. Si lo piensas detenidamente está lleno de ventajas.

El caso es que ganó él, me convenció, nos metimos en el famoso “bombo” y empezamos a barajar las alternativas que teníamos. Los meses entre enero y abril fueron delirantes. Valorábamos alternativas tan dispares como Myanmar, Georgia, Sudáfrica, Cuba o Bolivia. Me voy a detener un poco en lo que quiero decir con “valorar”: no nos íbamos de vacaciones a cualquiera de esos sitios íbamos a VIVIR allí. Y con dos niñas pequeñas. El vértigo a veces me superaba. Cuba, por ejemplo, puede parecer muy atractivo pero vivir en Cuba: un país comunista, con restricciones de internet, de importación de productos y de libertades… puede ser insufrible. Además de  la opción laboral de mi marido (¿consulado o embajada?, ¿puesto?, ¿salario?.. ) había que tener en cuenta mis opciones laborales, colegios de las niñas, ocio, seguridad del país, sistema sanitario, conexiones aéreas con España, precio de esas conexiones… ¡buff! un sinfín de cosas. Toda una responsabilidad. Y mientras hacíamos esas valoraciones e íbamos contactando con escuelas de todo el mundo o mirando cómo estaba el mercado inmobiliario en tal o cual ciudad, aprendíamos un montón de cosas y disfrutábamos. Finalmente hacia el mes de febrero salió la opción de Monterrey, México. Nada más verlo lo vimos claro. Nos sonó muy bien. Era una opción ideal para nuestras hijas porque se lo iban a pasar bomba y el colegio, el americano, era inmejorable. Además México es un país muy interesante culturalmente, muy vivo, cercano y con gran presencia española. Presentaba otros inconvenientes que no merece la pena relatar pero que quizás muchos adivinaréis, por lo menos uno de ellos: la inseguridad. Aunque no me voy a detener aquí, ya escribiré una entrada ex profeso, visto desde España parecería que aquí no se puede vivir con tranquilidad. Las noticias que llegan sólo son de inmigrantes que cruzan la frontera, Trump que quiere cerrarla y construir un muro, terremotos, cárteles de la droga, asesinatos indiscriminados y secuestros. No pretendo minimizar la seriedad del problema que tienen aquí pero sí es cierto que en México se puede vivir estupendamente y la gente es maravillosa. Poco después de Semana Santa recibíamos la confirmación del Ministerio, nos íbamos para Monterrey. Comenzamos una nueva fase. Todo lo que habíamos estado investigando debía concretarse: matrículas de las niñas, búsqueda de la casa, mudanza… Una verdadera trabajera. Nos despedimos de Perpignan, yo con lágrimas en los ojos (siempre he sido una sentimental), y el resto de la familia contenta de iniciar la nueva aventura. Dejábamos atrás amigos, colaboradores muy queridos y tres años de anécdotas en Francia. México se alzaba ante nosotros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s